Frenillo lingual y lactancia materna

Posted On 30 mayo, 2017|

La OMS y la Sociedad Española de Pediatría aconsejan que los bebés sean amamantados por su madre de forma exclusiva hasta los 6 meses y en combinación con otros alimentos al menos hasta los 2 años. Esta, que debería ser la forma habitual, normal e incuestionable de alimentar a cada bebé que nace, se encuentra con numerosas dificultades en nuestra sociedad. Entre ellas (y no es la menor) la escasa formación del personal sanitario en el conocimiento de la duración, pauta, ventajas y sobre todo de las dificultades que pueden surgir y cómo ayudar a las madres a evitarlas y corregirlas.

Con excesiva frecuencia, además, no se otorga la suficiente importancia al hecho de que una lactancia dolorosa (la lactancia no debe doler) es, según los estudios, la causa más frecuente de abandono prematuro de la lactancia.

Las dificultades causadas por un frenillo lingual anómalo en el lactante, aunque por desgracia son frecuentemente ignoradas, están detrás de algunos abandonos tempranos de la lactancia materna con el consiguiente perjuicio para la madre y para el bebé. El frenillo corto se observa (según distintos estudios) entre un 2 y un 10% de los bebés de los cuales se estima que un 50% tendrá dificultades para lactar correctamente.

El frenillo lingual es una membrana que une la lengua con el suelo de la boca. En ocasiones esta membrana aparece acortada, engrosada o hipertrofiada lo cual se traduce en una limitación en la movilidad de la lengua (anquiloglosia). La incapacidad para mover la lengua correctamente, introducir la cantidad suficiente de tejido mamario en la boca y comprimir la areola contra el paladar dificulta la extracción de leche por parte del bebé, haciendo la lactancia menos eficiente para el niño y dolorosa para la madre. La anquiloglosia puede manifestarse de diversos modos:

Dificultades para la lactancia en los bebés: bien sea por baja ganancia de peso debido a la ineficiencia de la técnica o por causar dolor o mastitis (infección en el pecho) a la madre o, con más frecuencia, ambas simultáneamente.

Dificultades para pronunciar correctamente algunos fonemas cuando los niños comienzan a hablar: algunos exigen, para su pronunciación el contacto de la lengua con el paladar.

Dificultades en el correcto desarrollo del maxilar superior: la lengua participa en la expansión en anchura del paladar por presión sobre el mismo. Cuando la lengua no puede levantarse hasta tocar el paladar, no se produce este efecto de expansión.

Ante un caso de dificultades para amamantar, se debe hacer una evaluación y corrección de varios factores (correcta técnica y posición, tensión excesiva de la madre…). Entre ellos está la presencia de un frenillo anómalo y de dificultades en la movilidad de la lengua del bebé (posibilidad de cubrir la encía inferior o tocar el paladar). Disponemos de herramientas que permiten evaluar la conveniencia de una intervención (Test de Hazelbacker, maniobra de Murphy), ya que no todos los frenillos suponen dificultades ni la cirugía es siempre la opción más aconsejable. La decisión sobre la conveniencia de una cirugía se toma entre los padres y el profesional una vez evaluado el caso y expuesta la información necesaria. Los estudios realizados sobre este tema no son de la calidad necesaria y eso hace que todavía no dispongamos de un cuerpo de evidencia fuerte. No obstante la experiencia nos dice, y así lo reconocen los estudios, que la mayoría de las madres refieren tras la cirugía una mejora sustancial en las dificultades de agarre.

En caso de ser aconsejable, la intervención es muy sencilla y produce generalmente muy poco dolor, un escaso sangrado y ninguna dificultad para la alimentación al bebé. Las complicaciones, y en esto están de acuerdo todas las publicaciones al respecto, son mínimas o inexistentes, siempre y cuando sea realizado por un profesional experto. En muchas ocasiones la lactancia mejora inmediatamente tras la realización de la misma, lo cual es muy gratificante tanto para la madre como para el profesional que la realiza (y con seguridad, aunque no lo pueda indicar de palabra, también para el bebé).

No obstante la cirugía no es la única posibilidad de afrontar los problemas causados por un frenillo lingual corto, tampoco es la respuesta a todas las dificultades de la lactancia y en ningún caso excluye el análisis y corrección del resto de factores. Tanto si se decide hacer la cirugía como si no, es muy aconsejable la revisión de la postura del bebé al mamar. Utilizar la técnica de compresión mamaria puede ayudar a acortar las tomas, reduciendo las molestias para la madre, y mejorar la cantidad de leche que llega al bebé. También en todos los casos es necesario enseñar a los padres ejercicios que favorezcan la elasticidad de los tejidos sublinguales y la movilidad de la lengua.

En estos niños afectados por un frenillo lingual anómalo hay que hacer un seguimiento de la evolución de la movilidad lingual a lo largo de la infancia y pueden requerir una intervención en otra etapa de la vida si aparece alguno de los otros problemas asociados a la anquiloglosia.

Si tiene dificultades para amamantar a su hijo, consulte con su pediatra, matrona o asesora de lactancia. Ellos le dirán a quién puede dirigirse para evaluar el caso y realizar la intervención si es precisa.

Más información:

Guía clínica para el manejo de la anquiloglosia de la Academia de medicina y lactancia materna (Academy of Breastfeeding Medicine):

http://www.bfmed.org/Media/Files/Protocols/ankyloglossia.pdf

Causas de fracaso de la lactancia materna:

http://consultamedicadelactancia.blogspot.com.es/2015/04/si-la-teta-fuera-el-rinon.html#.Vuq8q4Uv4FY.twitter

 

Con nuestros agradecimientos a Luis y a sus padres por permitirnos usar su fotografía para este artículo.

 

 

 

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